La que ni los del Garraf quieren contar
En la costa de Barcelona, entre los acantilados del macizo del Garraf, hay calas que parecen escondidas a propósito. Y Cala Morisca es una de ellas. No hay carteles grandes, no hay promoción turística, no hay nada que te diga “oye, por aquí se baja a la playa”. Y los del Garraf lo prefieren así.
Es una cala nudista, aunque no exclusiva. Pero vamos, el que va allí sabe lo que hay. El ambiente es de respeto, de gente que busca tranquilidad y un baño en condiciones sin el circo de las playas textiles. Hay parejas, hay grupos de amigos, hay algún solitario leyendo, y de vez en cuando algún miron que dura poco porque el acceso ya se encarga de filtrar.
Está en el término municipal de Roca de Vallirana, pero vamos, que entre Sitges y Vilanova i la Geltrú. Más cerca de Vilanova, para que te sitúes. Y está en medio del Parc del Garraf, así que el entorno es roca seca, pino carrasco, acantilados verticales y un mar que cuando está limpio es de los mejores de la costa barcelonesa.
¿Dónde cojones está esto?
Aquí viene lo divertido. No es fácil llegar. De hecho, es deliberadamente complicado. Desde la carretera C-31 (la de Castelldefels a Sitges y Vilanova), tienes que coger un desvío en el km 43 más o menos, cerca del restaurante “La Malcontenta”. Hay una pista de tierra que baja hacia el mar. La pista no está asfaltada, tiene baches, y si no llevas un coche con algo de altura, vas a sufrir. Los de siempre van con el 4x4 o la furgoneta y lo dejan en un claro al final de la pista.
Si vas andando, desde la carretera son unos 20-25 minutos cuesta abajo por un camino de cabras. La bajada no es mortal, pero con chanclas te rompes los tobillos. Lleva zapatillas. La subida de vuelta, con el sol de agosto, es un castigo. Lleva agua. Dos botellas por persona mínimo, que luego no hay fuentes ni nada.
También se puede llegar en barco, y de hecho es la opción más sensata si tienes uno. Mucha gente fondea en la cala de al lado y se acerca nadando o en paddle surf.
El chiringuito o el tupper
Esto es supervivencia, no un resort. No hay chiringuito, no hay hamacas, no hay sombrillas, no hay duchas, no hay nada. Eres tú contra el sol, el agua y tu nevera.
El tupper es obligatorio. La nevera con hielo, los bocatas, la fruta, la cerveza bien fría, y mucha agua. No hay un puto bar en kilómetros a la redonda, así que si olvidas la cerveza, vas a ver a los demás bebiendo la suya mientras tú miras las olas con envidia.
Eso sí: el madrugador que llega temprano se pone bajo los acantilados y tiene sombra hasta media mañana. El que llega tarde se fríe al sol o se busca un hueco entre las rocas. Lleva sombrilla o tienda de campaña playera si no quieres acabar como un camarón.
La foto que te vas a llevar
Los acantilados del Garraf son la leche. Son verticales, de roca caliza blanca y gris, con la vegetación seca del mediterráneo costero. El agua, cuando no hay viento, es de un azul intenso que contrasta con la roca. La foto del acantilado visto desde el agua, con la cala pequeña al fondo, es la que mola.
No es una cala fotogénica en el sentido de “playa de postal”. Es más de foto salvaje, de naturaleza sin editar. El sol del mediodía crea sombras duras en los acantilados, y a última hora de la tarde la luz dorada calienta la roca. Para los que fotografían texturas, esto es un parque de atracciones.
El agua es transparente. Ves el fondo rocoso a varios metros, y los peces alrededor de las rojas. Si haces snorkel, las fotos submarinas quedan muy resultonas, sobre todo si hay buena luz.
La cuenta de la vieja
Acceso: gratis si aparcas en la carretera y bajas andando. La gasolina desde Barcelona son unos 40 km, ponle 8-10€ entre ida y vuelta. Si vienes de más lejos, calcula.
No hay gastos de playa: no hay hamacas, no hay sombrillas, no hay chiringuito. Tu gasto es la comida que hayas comprado y la cerveza. Para dos personas con tupper, unos 15-20€ todo incluido (contando gasolina). Si vienes de Barcelona capital, sales de casa con 10€ y vuelves con cambio.
El verdadero coste el esfuerzo físico de la bajada y subida. Eso no se paga con dinero, se paga con piernas y paciencia.
El veredicto del local
Cala Morisca no es para todo el mundo, y gracias a Dios. Si buscas comodidad, ve a la playa de la Barceloneta. Si buscas tranquilidad, agua limpia, y un entorno natural de puta madre, esta es tu cala.
El nudismo se practica con naturalidad. Nadie te mira raro si vas vestido, nadie te mira raro si vas en cueros. Es uno de esos sitios donde la gente va a lo suyo y te deja en paz. Cada vez escasean más.
El baño es en roca y grava. No es cómodo entrar, pero el agua lo compensa. En días de viento del sur se pone fea, pero con viento de poniente o en calma, es de las mejores aguas de la costa de Barcelona.
Eso sí, no lleves a nadie que no esté en forma. La subida mata. Y si tienes niños pequeños, mejor busca otra opción, porque las rojas son filosas y no hay arena donde jugar.
🎯 Veredicto
¿Volverías? Sin duda. Es un refugio dentro del caos de la costa de Barcelona.
¿Recomendada para? Nudistas, gente que busca tranquilidad, aventureros con nevera y ganas de caminar.
¿Para qué NO sirve? Para familias con niños, para gente con problemas de movilidad, para los que necesitan servicios de playa.
¿Merece el viaje? Si vives en Barcelona y necesitas escapar del hormigón, es de los mejores sitios a menos de 40 minutos.
📍 Coordenadas: 41.2360, 1.7870
🚗 Cómo llegar: C-31 km 43, pista de tierra señalizada. Mejor en coche alto. Bajada a pie 20-25 min.
🍺 Chiringuito: No. Nevera obligatoria. No hay servicios de ningún tipo.
🏊 Tipo de fondo: Grava gruesa y roca. Escarpines casi obligatorios. Aguas profundas cerca de la orilla.
🌊 Mejor época: Junio a septiembre, en días sin viento. El resto del año el agua está fría y el viento puede ser molesto.
💰 Precio medio: Día prácticamente gratis: gasolina + tupper. No hay gastos de playa.